Volver al Blog

Cómo montamos el catálogo de una cerámica sin fotografiar ni una sola pieza

26 de julio de 2024

Hace unos años, un catálogo de cerámica significaba una cosa: sacar piezas de fábrica, montarlas en un set, iluminar, disparar, repetir por cada acabado y cada formato. Días de logística por unas pocas decenas de imágenes.

Ahora el proceso es distinto. El cliente nos pasa el diseño de la serie: textura, junta, formato, acabados. Antes de que la producción esté cerrada del todo. Montamos el material en 3D con desplazamiento real, ajustamos el material para que no haya repetición de texturas y generamos los ambientes de catálogo directamente en 3D: cocina, baño, fachada, según donde vaya a vivir esa serie.

La diferencia no es solo de tiempo. Es de control. Si el director de marketing quiere ver la misma serie en tres ambientes distintos, no hay que volver a fabricar ni a fotografiar nada. Se cambia el escenario y se vuelve a renderizar. Si un acabado cambia de tono en el último ajuste de producción, se actualiza el material y las imágenes se regeneran sin tocar nada más. Y si hace falta un formato de imagen que no estaba previsto — vertical para redes, panorámico para stand de feria —, sale de la misma escena, no de una sesión de fotos nueva.

Lo que antes era "vamos a fotografiar el catálogo" ahora es "vamos a construir la serie en 3D una vez, y sacamos de ahí todo lo que necesitemos": catálogo impreso, ficha técnica, ambientación para el stand, contenido para redes. Con doce años dentro de una fábrica de cerámica antes de dedicarme a esto, sé qué es lo que un director de marketing necesita defender delante de dirección: coherencia de color entre todas las piezas, plazos que no dependan de que salga el sol o de que la producción esté ya en planta, y material reutilizable para cada canal sin repetir trabajo.

Si tu próxima serie todavía está en fase de diseño y necesitas material de catálogo antes de que exista la primera pieza física, hablemos.